Al principio solo eran pequeños rugidos que salían de las gargantas de los habitantes primitivos de aquel mundo que empezaba a desarrollarse y crecer, sus gentes no tenían el don de la palabra (eso vendría mucho mas tarde) pero de momento intentaban comunicarse con gestos, graznidos y rugidos, en desesperados esfuerzos por entenderse unos con otros.
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Demasiada Mierda