¿A quien no le gustaría un mundo feliz? ¿Un lugar donde no existiera el mal? ¿Dónde no hicieran falta leyes, porque sus gentes serian tan inteligentes que sabrían perfectamente donde termina la libertad de una persona y empieza la de otra? ¿Y donde todas las gentes fueran gentes de bien? Seguro que un lugar así nos gustaría a todos, pero hay que despertar a la realidad, ese mundo maravilloso no existe, en el mundo real hay envidias, maldad, abusos, malos tratos, asesinos y asesinatos, terrorismo y violencia, da la sensación de que el mundo está dominado por una especie de fuerza o energía maligna, que se alimenta de la misma maldad y va generando más maldad, yo odio a mi vecino porque mi vecino me odia a mí, y como además se tiene la sensación de que el mundo nos odia, nosotros en respuesta odiamos al mundo, ojo por ojo y todos acabaremos ciegos.
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Demasiada Mierda