LAS CRÓNICAS DE Mr. HYDE
Desde siempre han sido incorregibles, y desde siempre se han dejado querer por el poder y el dinero (aunque fuera dinero corrupto, por supuesto, no le hacen ascos a nada) me estoy refiriendo, como no, a los políticos, esa especie, que para nuestra desgracia, no se encuentra en vías de extinción. Podremos comprobar, una vez más, y por si no estaba lo suficientemente claro, que nunca le han hecho ascos a un buen soborno, venga de donde venga.
En nuestro túnel del tiempo particular, nos encontramos en Noviembre del 76. El reparto estelar se compone de:
Los sobornadores La Lockheed.
Los sobornados Todos los demás, es decir políticos, empresarios, y un sinfín de Etc.
Pero sin más dilaciones vamos a empezar nuestra historia de hoy:
Corría el año 1976 y tras tantas idas y venidas, el viaje de Marcelino Oreja a los Estados Unidos y cuarenta mil gaitas más, se ha hecho público el informe Pelicano, perdón, el informe sobre la Lockheed. ¡Albricias! ¿Quien dijo que aquí no iba a salir a flote la verdad?
El informe ha sido recibido con hondísimo calor y entusiasmo popular en toda España. Se han producido incluso manifestaciones populares multitudinarias para expresar la satisfacción, así como sesiones de guitarreo, veladas, por una vez alegres, de Coros y Danzas de la sección femenina y convocatorias especiales de Bingo. En Madrid unas ochocientas mil personas salieron a la calle para expresar a través de gritos y pancartas (ONDIA QUE BIEN TIO) (AHORA YA TODO ESTA CLARO GRACIAS A QUIEN CORRESPONDA, SEÑORES) lo bien que ha caído el final del ministerio. En Barcelona la mani solo congrego a seiscientas mil personas, porque coincidió en día y hora con la retrasmisión en directo de un Telediario, pero la euforia corrió a chorros. Incluso en Albacete – seis millones de manifestantes, sin contar ni mujeres ni niños – la sensación de respiro por lo bien que han funcionado los mecanismos pertinentes era encantadora.
El informe oficial viene a decir, para los que no hayan tenido el gozo de leerlo, que: está demostrado que la compañía norteamericana Lockheed envió a España dinero para hacer sobornos y financiar presiones para que se compraran sus aviones; que el dinero llego a España; que los aviones se vendieron; y lo mas bueno de todo – si hubiera sido una película, el beso final o la llegada del séptimo de caballería del general Custer – es que los sobornos no se hicieron y que el dinero se lo quedaron, más o menos lícitamente, los mismos que trabajaban para la compañía. Como el “Simplemente María”, vamos. O como la Lucecita. Hubo sobornadores, venta, pero no sobornados. En España esto tenía que ser diferente.
O sea que ya lo sabemos todo. Nadie está implicado. Aquí no hay ni primer ministro Tanaka, ni príncipe Bernardo de Holanda, ni orondo Straus ni Mariano Rumor. Bueno, rumores sí, pero ya los cortaran por lo sano. Si usted tenia listas fetén, fetén, firmadas por notario y confiadas en madrugada inolvidable, utilícelas, si el papel es lo suficientemente fino y enrollable, en lo que mejor le sienta a su cuerpo después de ir al baño, lo del Elefante no es monopolio.
O sea que ya esta, siguiendo con esta técnica parece que pronto van a decirnos ya, de una puñetera vez, donde está el aceite de Redondela y quien se lo llevo (una idea aprovechable a quien corresponda; se evaporo, y nadie es culpable) nuevas revelaciones sobre el caso Matesa, la verdad del hundimiento de Los Ángeles de San Rafael, lo de Orense, que nadie supo jamás, e incluso, asómbrense escépticos, que en realidad no hay nadie evadiendo capitales y que no hay mas delito que el de los informadores que han propagado el bulo.
Lo de la Lockheed abre una etapa de claridad sobre los asuntos feos del país. Todos estamos convencidos de que si esto se hubiera producido unos años antes una tupida cortina de secreto habría impedido que conociéramos la verdad, pero los tiempos han cambiado y ahora ya no hay tapujos. Alegría, pues, en todos los corazones, y quien pueda brindar este desenlace con champan, ya sea francés o norteamericano, ya sea financiado con los ahorros o con los de cuatro comisiones, brinde por la suerte que tiene de ser español.
Han pasado casi treinta y cinco años de estos aferes y, básicamente, no ha cambiado nada, se siguen corriendo tupidos velos, siempre que se puede, por supuesto, se sigue sobornando a políticos y, los angelitos, se siguen dejando sobornar, (véase caso Millet) y muchos más que todavía no han salido a la luz, pero, no seamos impacientes y démosles tiempo, los empresarios y banqueros siguen tan putrefactos como siempre, seguidos, eso sí, y muy de cerca, por los ya mencionados políticos, ahora bien, cuando se acercan unas elecciones, todos van como perros detrás de un hueso, por un voto, y, cuidadin, se dice lo que haga falta para conseguir un escaño y así poder seguir chupando de la teta de la vaca. Por supuesto, ni que decir tiene que, las evasiones de capital nunca han existido, y, ni existen en la actualidad, ni existirán jamás, y el que piense lo contrario, es que es un mal patriota, y debería preguntarse, No, que puede hacer España por ti, sino, que puedes hacer tu por España, ¡¡Viva España!! Y ¡¡Viva Franco!! ¡Huy! Perdón, ha sido un lapsus, entre la intoxicación etílica y la demencia senil, no recuerdo nada, ¿por dónde íbamos? ¡Ah sí!
Así pues, que hay que meterse con la inmigración, pues allá que van los PePeros, que hay que humillar a todo un país, a sus habitantes y a su idioma, (Catalunya) una vez más, los PePeros siempre dispuestos, aunque si hay que ser honestos con la verdad, aquí no se libran ni los partidos de derechas ni los de izquierdas, todos van a arrimar su ascua a su sardina, y a los demás no nos quedan ni las raspas, siempre ha sido así, y siempre será, pero por otro lado, debemos estar felices y contentos de ver cómo se van cebando como verdaderos cerdos, a ver si algún día están ya para la matanza, ¡¡perdón!! No he debido decir eso.
Por supuesto y sin ninguna duda, todo es de ¡¡BUEN ROLLO!!



Demasiada Mierda
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